sábado, noviembre 04, 2006

Los derechos humanos son un asunto de obligaciones

Mi madre, que era ignorante pero
tenía un gran sentido común,
me enseñó que para asegurar los
derechos es necesario un acuerdo
previo sobre los deberes —Gandhi

Cuando en la familia se educa a los hijos, lo primero que se enseña es el respeto a los demás. Es el primer contacto en la educación con los derechos humanos, y la persona lo tiene en casa.
Junto a este primer encuentro, la educación en la familia se complementa con las obligaciones que cada quien debe guardar. Entonces llega el consejo: “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan”.
Estos sencillos conceptos nos llevan a que la buena educación tiene dos vertientes: el respeto a los derechos de los demás y el cumplimiento de ciertas obligaciones.
Y hablo de esto ahora que tantas asociaciones civiles y ONGs ponen en la mesa de la discusión el asunto del respeto y la defensa de los derechos humanos ante muchos conflictos en el país.
El escritor noruego Jostein Gaarder dice que se necesita dar un paso más en el compromiso global por la justicia y el desarrollo. “Se requiere una declaración de obligaciones humanas —dice—, pues no tiene sentido hablar de derechos si no se marcan unas responsabilidades”, como se hace en casa con los hijos.
Muchos sabios recuerdan que una persona que no sabe obedecer no debería mandar y que sólo exigiéndose a sí mismo será posible exigir a los demás. Asimismo, sólo se puede hablar de derechos cuando los deberes están reafirmados y las obligaciones contempladas.
¿Cómo defender los derechos de quienes no cumplen sus obligaciones? Ésa es una interrogante que se debería plantear antes de emprender la lucha por una causa que se cree justa.
En las autoridades se incluyen personas a quienes también se les debe el respeto que de ellas se exige. Por supuesto que por mandato constitucional quienes tienen mayor responsabilidad en este sentido son las autoridades, los servidores públicos, pero también es cierto que si para hablar de la tarea de proteger los derechos de todos se mencionan la justicia, la paz y la libertad, no se puede menospreciar que para el bien común y el orden público es necesario que cada uno cumpla sus obligaciones sociales y asuma las consecuencias por no hacerlo.
Es imprescindible que cuando se investiguen cuestiones de derechos humanos se tomen en cuenta las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, pero también las obligaciones que las leyes de cada gobierno imponen. De otra manera habría un caos. Los delincuentes se sentirían protegidos por encima de las víctimas, como sucede en ciertos casos que se defienden a capa y espada.
Uno de los más grandes retos para todos consiste en la necesidad de crear y utilizar mecanismos sencillos y moralmente justificables para aumentar y hacer más eficiente la cooperación en este sentido. Hay que considerar que en este tema se incluye, de por sí, la enorme tarea de aleccionar a la persona sobre su convivencia con los demás; dicho de otra manera: mi libertad termina donde empieza la del otro.
Para la sociedad actual, tan preocupada en ventilar los derechos de los ciudadanos, conviene recordar las palabras de Gaarder y decirles a todos —hombres, mujeres, jóvenes y niños— que para que los derechos tengan efecto conviene también darle su importancia a las obligaciones.
Remate
¿Cuánto tiempo seguiremos hablando de derechos sin concentrarnos en la responsabilidad de las personas? Como en la familia, primero hay obligaciones relacionadas con la conducta personal y luego la exigencia del respeto de los propios derechos. Hoy existen cientos de organizaciones que trabajan para hacer valer los derechos humanos, pero muy pocas se preocupan de las obligaciones. Si tomamos en cuenta que la ética se basa en la regla de oro “compórtate con los demás como quieras que se comporten contigo”, entonces hay que considerar que las buenas relaciones se basan en el cumplimiento de las responsabilidades. Entender esto es un paso más para comprender los derechos propios y para respetar y defender los de los demás.— Mérida, Yucatán.

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