miércoles, marzo 14, 2012

Lo que la escuela se llevó...

"¡Caray!, qué difícil se hace venir a la escuela cuando hay problemas", dijo uno de mis alumnos... 
"¿A qué tipo de problemas te refieres?", le pregunté con curiosidad.
"A la vida imposible que te hacen los compañeros, sobre todo porque duele ya que a veces quienes más te lastiman son quienes uno pensaba que eran amigos", respondió.
El camino de los adolescentes hoy día no es de rosas, sino muchas veces de espinas, pero de esas de la decepción que los mismos compañeros, quienes muchas veces que iniciaron su proceso educativo juntos desde la primaria, hacen en la ofensa misma y lo que muchos llaman hoy día el "bullying" escolar.
Qué difícil es educar y motivar para evitar la deserción y apoyar el aprovechamiento con estos contratiempos; son de esas cosas que pareciera que a la hora de planear los eruditos de la teoria educativa parece que no toman en cuenta, porque quizás, como hemos platicado ampliamente varios profesores, no han estado frente a un grupo de adolescentes, o ya de perdido frente a un adolescente para conocer sus problemas.
Y es que muchas veces los jóvenes confían más en sus profesores que en sus padres, quizás porque piensan que el mentor no los cuestionará tanto y, contrario a lo que probablemente encuentren en casa, los apoyará y sabrá cómo hacer que el dolor sea menos.
De este hecho algunos profesores en tono de broma dicen: "A veces somos la aspirina para su dolor de cabeza, porque sólo recurren a nosotros cuando de verdad les duele". No creo que sea tan así pues la confianza es algo que se gana y se merece, no se inventa ni surge de la noche a la mañana.
Muchos alumnos se tardan mucho antes de abrirse a contar sus problemas y los obstáculos que tienen que sortear para alcanzar sus objetivos (¿o los de sus padres?). Lo importante es que cuando lo hagan, estemos preparados los profesores para apoyarlos.
Y a todo esto en el tema de la educación y sus reformas en México pareciera que de los retos a los que se enfrenta el sistema olvidaron tomar en cuenta precisamente el proceso del adolescente mediante el cual el conflicto de ya no ser niño y estar en la trancisión a la adultez es algo que pesa emocional e intelectualmente en el estudiante.
Es un tema que vale la pena tener en cuenta y que comentaremos en el próximo comentario. Por lo pronto, estemos preparados y atentos a lo que los jóvenes piden y necesitan, pues, aunque no lo creamos, muchas veces depende de eso que su aprovechamiento y rendimiento sean buenos.