viernes, septiembre 07, 2007

Prometer no empobrece...

Uno de los valores que en el hogar y en las escuelas se enseña es el de la congruencia, esto es, la coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace, e insistimos mucho en ello sobre todo con el ejemplo.
Sin embargo, poco logramos los padres de familia y los maestros ante el golpe impetuoso que nos dan figuras públicas en todos los ámbitos: ¿qué se puede hacer contra aquel artista admirado, “modelo” de la juventud, que demuestra que su vida es un fracaso envuelto en el ropaje de las drogas, el alcohol y los escándalos? ¿Cómo educar a los hijos para que se mantengan firmes en sus compromisos y los cumplan a cabalidad —con pleno convencimiento de ello—, si la realidad que perciben es completamente distinta?
La dificultad de educar no está en el sistema que un gobierno —cualquiera que sea su procedencia— propone, sino en la realidad que el estudiante encuentra, verdad que combate y contradice a la que en el hogar los padres enseñan y en el aula los maestros pregonan.
Y esto lo digo porque, amén de los tantos comentarios de especialistas sobre el tema del enfrentamiento entre los gobiernos estatal y federal, vale la pena recordar que ha sido la propia Ivonne quien, en su discurso de cierre de campaña del 13 de mayo, señaló: “Tendremos un gobierno ciudadano para un estado de ciudadanos”.
Empero, a un mes del inicio de la aventura que la “nueva generación, una que transforme a Yucatán sin odios y sin rencores”, anhela con el nuevo gobierno, sólo hemos visto enfrentamientos, acusaciones, zancadillas, amenazas de uno y otro lado, mientras el ciudadano, ése que espera realmente un “estado de ciudadanos”, permanece burlado y olvidado.
La congruencia que buscamos no permea en ningún ámbito, pues al parecer seguimos viendo campañas en Mérida, en el Estado y en el país, a pesar de que todos los niveles de gobierno ya iniciaron sus respectivos periodos.
Somos testigos de una ridícula guerrita sin sentido, en la que lo primero es evidenciar errores que la inexperiencia, en cualquier gobierno que inicia, produce.
¿Qué esperamos los ciudadanos de quienes nos conducen? Que ya dejen de jugar y fomenten en su trabajo la honestidad, la verdad y la responsabilidad. No es posible que los gobernados maduremos cívicamente y las autoridades sigan en pañales. Ya no vale prometer y luego sufrir amnesias, pues gobernar no es un acto lúdico, sino uno de seria dirección, por el bien común..., es una empresa que debe conducir a todos al progreso.
Ya electa doña Ivonne dijo que haría realidad cada promesa hecha, “porque creo en una política basada en la honestidad y en el cumplimiento de la palabra empeñada”. Pues bien, esa política que prometió es la que queremos, no la que se “hace” en medio de un juego de béisbol para luego crear intrigas, pues lo importante no es la popularidad, sino el trabajo.
Ella distribuye en su sitio de Internet que su gobierno será “uno para que en Yucatán se pueda crecer con dignidad, vivir con tranquilidad y desarrollarse a plenitud”; bueno, es tiempo de demostrarlo.
La discrepancia con el Fonden no la debe decepcionar ni entristecer, sino moverla a trabajar con más ganas. Es tiempo de que su corazón le recuerde su compromiso. Ya no se puede mostrar como una política de oportunidad que va en busca de un porvenir personal y egoísta que humilla a los yucatecos.
Por nuestra parte, tenemos que salir de nuestra mediocridad y exigir un trato digno a los gobernantes, para que muestren la verdad de las cosas y no sólo lo que a ellos les conviene que se sepa.
Yo espero mucho de su gobierno, según lo prometió. Las promesas no son inventos ciudadanos.

Remate
Me preocupa que doña Ivonne al parecer no se haya dado cuenta de que ya está gobernando y no “en campaña”. No es posible que siga con la carga del viejo PRI en las espaldas luego de que prometió uno joven, “un verdadero cambio” que aún no llega. La congruencia es importante y es con la actuación de las autoridades como podemos enseñar y consolidar los valores que las nuevas generaciones aprenden. Ella debe ser la diferencia de ese PRI que hoy chantajea al país para las reformas que se necesitan. ¿Será esto posible? Ivonne, usted tiene la palabra.— Mérida, Yucatán.
(publicado en Diario de Yucatán el 08/09/2007)
aaldaz@dy.sureste.com
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Eso que los niños logran

Uno de los temas olvidados en todos los gobiernos que hemos tenido es el trabajo que se hace con mujeres y niños, en especial de los sectores más vulnerables a causa de la pobreza, el desempleo y la desatención por parte del Estado y, tristemente, de la sociedad misma.
Llama la atención que los logros obtenidos en este tema no se mencionen en los informes de gobierno, cuando muchas veces son éstos los que brillan durante el sexenio.
Uno de los organismos de los que vale la pena hablar es el Centro Cultural del Niño Yucateco, mejor conocido como Cecuny.
Fundado en un antiguo cuartel que luego fue hospital en la ciudad de Mérida, el Cecuny comenzó a existir hace ya casi 14 años, y su objetivo principal es alentar y propiciar el desarrollo armónico e integral de niños y niñas a través del arte y la ciencia.
Poco a poco la institución ha ido incorporando distintas actividades cívicas, ecológicas y de concienciación social, cuyo resultado es un centro integral de desarrollo cultural infantil modelo en el país.
Es el único centro cultural de su tipo más completo en México: imparte distintas disciplinas artísticas de creatividad, teatro, música, ciencia, danza, etcétera, que a través de un enfoque constructivista busca dejar en el niño aprendizajes significativos y el goce por el arte.
El motor que impulsa al Centro lo forma un equipo de docentes no sólo con gran conocimiento de su área, sino y sobre todo comprometidos con los niños. Y en medio de todo, en su corazón laten pequeños de cuatro a 13 años, a quienes se les transmite el gusto por las disciplinas artísticas y se les apoya a través del arte para su formación y su desarrollo humano.
Son 1,025 niños inscritos de todos los niveles socioeconómicos, desde pequeños que viven en el norte de la cuidad, hasta aquellos que vienen de Izamal, Dzilam González, Ticopó, comisaría de Acanceh, y Sisal, comisaria de Hunucmá, por mencionar algunos.
Además, el Cecuny trabaja de la mano con el DIF, pues atiende a niños del Caimede y a los que viven en situación vulnerable de colonias, como San Antonio Xluch y San José Tecoh. Tiene 34 niños con alguna necesidad especial inscritos en un taller llamado “Integr-Arte”, cuyo fin es, como su nombre lo indica, integrarlos en talleres. La responsable del programa de niños con discapacidad es Marisol Palma Lozada, quien se encarga de hacer un historial del pequeño y observar sus capacidades para explotar al máximo sus posibilidades.
Aun cuando entre sus funciones el Cecuny no da terapias ni ningún tipo de rehabilitación, a través del arte consigue que niños y niñas aumenten su autoestima, su autonomía y el concepto que tienen los otros de ellos como seres capaces de crear y de presentarse ante un público.
Haciendo un recuento de las actividades que por la prensa y por los propios familiares de los niños conocemos, podemos decir que uno de los orgullos que los yucatecos tenemos está en este Centro: el ballet folclórico infantil “Ángeles del mayab” de niños down.
Se comprueba, una vez más, que si a los niños les damos oportunidades de crecer como seres humanos, de llenarse de nuevas herramientas que les abran nuevos horizontes, tienen menos oportunidades de estar en la calle cometiendo delitos.
Éste es de los pocos organismos creados por el gobierno que debería tener continuidad en todos sus programas, pues han demostrado un gran éxito y deja el mensaje a la comunidad de que sí se puede.
Y para muestra un hermoso botón: ¿recuerda usted a los niños de Ticopó que ya fueron dos veces a Nueva York a representar a nuestro Estado, a nuestro país? Hay muchas formas indirectas de prevenir delitos; en este caso los frutos se reciben a través de las mamás de estos niños, que comentan que nunca pensaron que ellos fueran capaces de tanto logro.

Remate
Es triste que el gobierno no promueva organismos como éste, cuyos logros están a la vista. Los resultados no son mágicos, son producto de un largo proceso que se reconoce y agradece siempre. Y es justo aplaudir el trabajo de talleristas, intendentes, administrativos, etcétera, que hacen con mucho amor esa labor maravillosa de brindar atención a los pequeños a través del arte.— Mérida, Yucatán.
(publicado en Diario de Yucatán el 27/08/2007)
aaldaz@dy.sureste.com
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La pedofilia, cada vez más cerca

En materia de salud, hay un mal que va en aumento en todo el mundo y que vale la pena analizar: la pedofilia; conocerlo es importante, sobre todo para combatirlo y para pensar en una prevención real, principalmente en la familia.
La pedofilia es una conducta en la cual un adulto siente “atracción” hacia un menor de edad; se trata de una parafilia (desviación sexual), pues alude al comportamiento sexual de ciertos individuos que se excitan a través de estímulos inapropiados practicados con los niños.
Este tipo de violencia contra los pequeños puede comenzar en el propio hogar, aunque los peligros se encuentran en todas partes: en la calle y sobre todo en Internet.
Las evidencias de esto lo encontramos en la prensa, donde se informa de ataques y violaciones contra menores por parte de padres, abuelos, tíos y conocidos, incluso con el “consentimiento” de la madre. Y generalmente sucede en el “hogar” del niño, donde se supone que el menor se siente seguro.
Hoy día en México se practica el llamado “turismo sexual” con menores, promovido a través de portales en Internet, principalmente en Europa, Estados Unidos y Canadá, con los que se ofertan “paquetes turísticos” que incluyen “servicios” de niños y vídeos o películas pornográficas. Entre los destinos más frecuentes están Cancún, Acapulco y Puerto Vallarta; lo preocupante es que en un comentario de alguien que conoce de este problema supe que al parecer ya se incluye a Yucatán como “opción”.
Y es preocupante por la dimensión que ya tomó esta situación, pues la delincuencia organizada encontró en este mal un negocio rentable, y lo distribuye sin ningún control en Internet.
Además, ya es un asunto grave de salud pública, porque los efectos de los abusos sexuales son diversos y van desde daños psicológicos, hasta enfermedades graves de transmisión sexual.
Las niños que han sido atacados necesitan largos periodos de terapia psicológica para superar el daño que se les causó; de hecho se sabe que muchos pedófilos en su infancia fueron víctimas de algún tipo de abuso.
De acuerdo con estudios de la UNAM, se estima que un 80% de los niños de la calle que han dado servicio sexual al menos el 40% pudiera estar infectado de sida.
Asimismo, un estudio de la Unicef dice que actualmente más de 16,000 menores en México son víctimas de la explotación comercial, como la prostitución, el tráfico de personas, la pornografía y el turismo sexual, y de ellos al menos 4,600 están en Guadalajara, Acapulco, Cancún, Ciudad Juárez, Tapachula y Tijuana.
Entre los casos más sonados en México están el que sucedió en Puerto Vallarta, donde Thomas Frank White Norman, acusado de pedofilia en Estados Unidos, se dedicaba a prostituir, abusar, drogar y videograbar a menores de edad mexicanos, y el de Cancún, con Jean Succar Kuri.
Hay que entender que la conducta pederasta atenta contra los derechos de los niños y tristemente en Yucatán no estamos exentos de este mal; de hecho las notas de policía sobre casos de este tipo han sido constantes.
Una persona me comentó sobre este tema que alguien le dijo con orgullo: “Soy pedófilo y lo acepto, es mi forma de vida y nadie la puede cambiar ni me lo puede impedir”; esto no sólo es grave, sino que manda un mensaje de alerta: los pedófilos siempre han estado cerca y mientras no hagamos nada para combatirlos cualquiera, incluso nosotros, puede ser su víctima.
Lo triste es que estos enfermos creen que lo que hacen es un “estilo de vida” y aunque la sociedad y sus gobiernos lo saben, sólo los toleran porque, para curarse en salud, creen que basta persignarse, escandalizarse o tan sólo tocar madera.

Remate
El tema es difícil de abordar, pero es de vital importancia conocer sus consecuencias, tanto para los pequeños como para la sociedad misma. Por fortuna ya se toman medidas al respecto: la ONU, la Unicef y los gobiernos de distintos países, así como varias organizaciones civiles ya tomaron cartas en el asunto desde hace tiempo. Aunque pareciera que nada es suficiente, es necesario hacer énfasis en la difusión del tema, porque para atacar un problema es necesario conocerlo a fondo. Si usted sabe de algún menor que sea víctima de abuso es necesario ayudarlo. No sea cómplice con su silencio, sino denuncie en el DIF, la PGR o la Procuraduría local, en los ministerios públicos. Incluso hay organismos civiles de protección a los niños, como Hogar Maná y otros más que le pueden apoyar, o le ofrezco mi correo para ayudarle si es necesario, pero hay que denunciar para acabar con este mal.— Mérida, Yucatán.
(publicado en Diario de Yucatán el 03/08/2007)
aaldaz@dy.sureste.com
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martes, julio 17, 2007

Humanizarse, el reto de hoy

Para seguir progresando, España necesita más familias y con más hijos... —José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España.
Varios países de Europa y Asia se enfrentan al problema del rápido envejecimiento y la pobre cantidad de nacimientos, lo cual hace que hoy baje el número de su población a niveles dramáticos.
El anuncio del presidente José Luis Rodríguez Zapatero de que entregará 2,500 euros (3,400 dólares) a cada familia por cada nuevo hijo que nazca es un reflejo de las consecuencias cada vez más avasalladoras del egoísmo y materialismo que reina en el —ahora sí— Viejo Continente.
Con este anuncio, España se une a países como Italia y Francia que dan incentivos para tener familia, luego de que por años promovieron los métodos anticonceptivos usados de forma indiscriminada e irresponsable, y la legalización del aborto. Hoy empiezan a comprender que se quedan sin hijos...
Esto demuestra que una vez que el ser humano se convierte en simple mercancía de consumo, con la complicidad de la misma población afectada, ya no hay mucho que hacer. Y es que la esencia de este tema no tiene que ver con aspectos morales, ni de valores, sino simplemente con seguridad social, pues “cuando una sociedad deja de producir juventud suficiente para mantener a la inmensa masa de jubilados y pensionados, sus horas están contadas”.
Hoy toda Europa occidental se da cuenta de que no es posible dejar de reproducirse en aras de vivir mejor. En México estamos a años luz de que nos suceda lo mismo, porque nuestra tasa de fertilidad permanece igual o ligeramente superior a la tasa de sostenimiento poblacional y también porque somos un país de pobres donde la acumulación de la riqueza es desigual.
La ayuda de 2,500 euros tomó por sorpresa a todos, como reconocieron en los ministerios relacionados con la medida: “La expectación ha sido tal, que cuando apenas pasó una hora del discurso de Zapatero, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales recibió ''infinitas llamadas''”.
Antes de equivocarse en los servicios involucrados con esta ayuda, en el Ministerio se animó a esperar a quienes llamaron: “¿Cuándo puedo volver a llamar?”, preguntaron muchos. “La semana que viene será pronto —afirmaron en Asuntos Sociales—. Es probable que hasta pasado el verano haya algo”. Con un poco de suerte pasarán menos de nueve meses hasta que los nuevos padres puedan cobrar.
Haciendo a un lado la estrategia económica de España, no se trata de hacer “leyes” o reglas pronatalidad, sino de cambiar. El progreso no se limita sólo a lo material sino también a lo funcional y estructural del ser humano. Urgen mejores valores y más conciencia.
Hablamos de un cambio social e individual del que poco a poco cada vez más gente se percata. Hoy el valor de lo existencial ha sido superado por lo material. El consumismo casi nos ha llevado a la destrucción del planeta, al no respeto de la naturaleza; nos olvidamos que somos parte de ella.
La educación es importante y debe incluir, sobre todo, el respeto, debe transmitir seguridad y fomentar la comunicación; es cierto, faltan muchos valores, pero ya es tiempo de actuar.

Remate
Nos abrumamos a diario por el trabajo y todo tipo de conflictos; por eso no entendemos que no podemos dividir el mundo para nuestra comodidad. Pedro Casaldáliga, obispo emérito de Sao Felix de Araguaya, Brasil, asegura que el gran desafío de hoy es humanizar a la humanidad e invita a no empezar la casa por el tejado ni a mirar al cielo para no ver qué ocurre en la Tierra. El gran reto es “cambiar el mundo para humanizarlo, primero con el corazón, después con la conciencia y luego con los gestos solidarios comunitarios”. Así, en el futuro no tendremos que pagar sólo para mantener el equilibrio económico del país.— Mérida, Yucatán.
aaldaz@dy.sureste.com
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(publicado en el Diario de Yucatán el 9 de julio de 2007)

“Cuerpos pequeños, mentes grandes”

La intervención de Cristina de Fátima González López, representante de Yucatán por el Distrito IV en el Parlamento Infantil 2007, al iniciar la celebración del tercer aniversario de la Campaña Permanente contra la Violencia Infantil el lunes 4 de junio pasado, demostró que en la lucha a favor de los derechos de los niños son precisamente ellos los más interesados en ser “la voz de los que no pueden hablar”.
Parlamentaria de 11 años, Cristina se presentó decidida, segura de que su voz se escucharía, y su mensaje llegó con claridad cuando dijo: “Niños y adultos debemos unirnos para ir más rápido...”.
Por eso platiqué con ella, para saber un poco más de lo que piensa del contraste entre el mundo infantil y el adulto, y por qué defiende con tenacidad a aquellos niños que “no pueden hablar”, pero sobre todo para saber qué tenemos que hacer adultos y niños unidos para combatir los delitos contra los pequeños.

¿Quién es Cristina de Fátima?
Me considero una niña tranquila; me gusta mucho todo lo que es política, voy a la escuela, saco buenas calificaciones y siempre trato de ir por el mismo camino. No me gusta ver cómo le está yendo a México y por eso fui al Parlamento. Me molesta mucho cómo son algunas personas que no consideran a los niños como personas, sino como objetos y los explotan…, es muy feo.

Me llama mucho la atención que usaste sólo el Principio número 1 de la Declaración Universal de los Derechos de los Niños como base para defender los derechos infantiles en tu ponencia...
Lo usé porque primero que nada tiene que ver con todos los principios y me gustó. También porque pensé que era el más importante.

¿Por qué ser la “voz de los que no pueden hablar”?
Porque no encuentro otra manera de cambiar a México; por eso decidí ser la voz de los niños de Yucatán. Me interesó el Principio No. 1 y estuve buscando información, pero ningún material me sirvió así que yo lo redacté. El trabajo sólo se lo di a mi maestra y ella me decía: “Puedes cambiar esta palabra para que no repitas”, pero el tema yo lo hice.

¿Qué aprendiste del Parlamento Infantil?
Algo importante: la gente cree que los diputados sólo están sentados allá 100 horas al día... De hecho hubo niños que se durmieron en las curules, pero sí es una tarea difícil, porque estar sentado y oyendo digamos que es un poco aburrido para los niños. En el caso de los diputados, yo creo que hacen una verdadera tarea, porque eso de estar sentados oyendo y, no sé, discutiendo algo no es muy fácil.
Hicimos mesas de trabajo y yo estuve con 14 niños; si con 14 fue muy difícil planear cosas, discutir..., ahora imagínate con todos los diputados: estar discutiendo todo el día que no, que esto está mal... sí es difícil.

Una de las frases que usaste en tu discurso que más impactó fue: "Cuerpos pequeños, pero mentes grandes". ¿Qué significa?
Bueno, nosotros los niños estamos pequeños y la gente puede ver que nos puede mandar, pero la verdad somos más de lo que los adultos piensan, podemos más de lo que ellos piensan y sabemos más de los que ellos piensan. Por eso fue la frase y entonces lo puse en mi tema porque siento que tiene mucho que ver con nosotros, y es fundamental para explicar bien las cosas.
Aquí estamos hablando de todas nuestras capacidades, de todo lo que podemos. La gente cree que porque México está cambiando los niños también están cambiando pero no, los niños van a seguir siendo los mismos siempre, seguirán siendo la voz más joven, la mejor voz, porque no mienten, dicen lo que ven y lo que piensan. Por eso es la frase...

Ser la única alumna de una escuela privada en Yucatán en haber sido elegida parlamentaria ¿significa algo especial?
No me dice nada; es lo mismo si yo estuviera en alguna sierra trabajando, seguiré siendo la misma, seguiré pensando lo mismo.

¿Conociste a los otros niños yucatecos que fueron al Congreso?
Sí y nos llevamos muy bien; sólo con el niño como que me huyó, pero era porque él quería, pues nosotras jugábamos con él...

Dices que tu idea es defender los derechos de los niños. ¿Qué piden los niños a los adultos en relación con sus derechos?
Pues los adultos creen que como papás los elegimos nosotros y que somos el presente y el futuro de México. Pero si quieren de verdad tener un México diferente, se tienen que enfocar más en los niños, porque nosotros seremos el día de mañana los hombres y las mujeres que cambiarán el mundo. Los adultos tienen que entender que su futuro está en nuestras manos, no al revés.

En este tema y a propósito de que se inician nuevos gobiernos en Yucatán y en Mérida, ¿qué le pides a la gobernadora electa Ivonne Ortega Pacheco y al alcalde César Bojórquez Zapata?
En el gobierno de Patricio Patrón Laviada sí se trató el tema de los niños, pero no como se debe y yo espero más; no puede ser que aquí en Yucatán, siendo un lugar tranquilo, en Mérida más que nada, haya muchos niños que estén en la calle por semanas y sin comer.
Yo sólo pido que lo vean, no lo estoy inventando: cuántos niños están en la calle, cuántos tienen que ir a un lugar, a un refugio; en esta temporada de ciclones cuántos niños estarán en las calles, cuántas familias.

Un joven de 12 años, "tienda ambulante" en los paraderos de camiones, me decía: "No es a nosotros a los que tienen que ayudar sino a nuestros papás". ¿Qué opinas?
Creo que a los dos, pero en caso de que el papá sea irresponsable, se meta a las cantinas y no trabaje, es a los niños a los que hay que ayudar. Si el papá decidió ser así, adelante. El día de mañana su hijo será un alcohólico que estará todo el día en las cantinas, consumiendo sustancias que no debe y qué le enseñará a sus hijos... En este caso, habrá que proteger al niño; si el padre decidió ser así, ni modos, pero el niño no tiene la culpa.

¿Qué les dices a los niños?
Que no se dejen. No tienen la culpa de que sus derechos no sean respetados, pero tienen que luchar para que sí se los respeten. Tanto los gobiernos, como los papás, los adultos en general y los niños tienen que poner su granito de arena para que esto funcione, si no, no hay nada...
¿Qué le falta al país para que todo lo que está escrito a favor de los niños se aplique? Creo que nadie cree todo lo que se dice. No puede ser que habiendo tantas personas en México la mitad padezca de alcoholismo, drogadicción y ese tipo de cosas. O que no tenga recursos suficientes para llevar comida a su casa, o a sus hijos a la escuela. Si los adultos ya decidieron su vida, allá ellos, pero a los niños los tienen que respetar.
Y falta ver a la otra mitad, a los que sí son responsables. También tienen que entender lo que les pasa y solucionar sus problemas. Los papás tienen que abrir los ojos y guiar a sus hijos por un buen camino, si quieren que triunfen. Cuando sea grande quiero ser abogada y no me gustaría que porque soy mujer o porque sea niña no me dejen ser abogada. O que porque soy morena no me dejen entrar a algún lugar.
Hay que decir a esos padres que les inculcan a sus hijos la discriminación por la posición o las características que hacen mal, porque eso qué tiene que ver. Si soy morena, bajita e incluso como Paris Hilton, nada tiene que ver. Todo es parte de la vida que Dios nos da. Uno tiene que respetar a la persona y los niños somos personas.
A los adultos se les olvida que fueron niños y por eso fallan. Para recordar cómo eran cuando fueron niños se tienen que poner en el lugar de los niños de ahora: pónganse en el lugar de sus hijos y piensen un momento, sientan lo que sus hijos sufren, para que entiendan..., eso tienen que hacer.

¿Qué harías para promover en Yucatán que la voz de los niños se escuche con fuerza?
Primero que nada tenemos que hacer que la gente piense en ellos. Los medios de comunicación se deben acercar más a los niños, preguntarles su opinión, darles más importancia... Los gobiernos nos deben una oportunidad para hablar; ellos están enfocados en otras cosas, en lugar de salir a las calles y ver la realidad.
Cuando estuve en México vi a un viejito acostado en una banca, a un niño en un no sé si era parque o qué. Muchos borrachos y personas tiradas en la calle, porque sienten que el gobierno no hace nada. El gobierno trabaja, pero no como se debe. En Yucatán hay gente en la calle, sobre todo en el centro. Así sean dos personas las que sufren, deben atenderlas de inmediato.
Los niños no somos tan débiles como parece; somos niños y tenemos el derecho a jugar, a divertirnos mientras hacemos las cosas. Aprendemos más jugando. Somos débiles físicamente, pero pensamos y también creemos en lo que vemos, nos damos cuenta de lo que la gente adulta muchas veces no ve.

¿Qué habrá el próximo curso para ti?
Seguiré siendo la niña de siempre, porque haber estado en el Parlamento no me cambió. Soy la misma Cristina que estudia en la escuela Monarca, la misma que quiere a sus hermanos, y a sus papás y a todos sus familiares, no he cambiado. Fui a México porque creí que era lo que faltaba para que mi voz se escuche, pero eso no me cambió. Si me llamaran para opinar de las actividades del gobierno a favor de los niños, aceptaría con gusto.
Ojalá llegue a todos el mensaje de que nosotros los niños somos parte fundamental de ustedes, de lo que hoy es México. Sin nosotros no hay nada. Ésa es la verdad.

Remate
Cristina tiene razón cuando dice que los niños son “cuerpos pequeños, pero mentes grandes”, con ella lo compruebo una vez más. Vale la pena escuchar a los pequeños; ojalá que las autoridades lo hagan y actúen, sería un primer paso fundamental para mejorar. Fue una gran lección. Gracias Cristina.— Mérida, Yucatán.

aaldaz@dy.sureste.com
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(publicado en el Diario de Yucatán el 2 de julio de 2007)